¿Por qué, en algunas situaciones, nos sentimos calmados y conectados, mientras que en otras reaccionamos con ansiedad o nos quedamos paralizados? La teoría polivagal, desarrollada por Stephen Porges, nos ofrece una respuesta fascinante: todo está en cómo tu sistema nervioso responde al mundo que te rodea.
¿Qué es la teoría polivagal?
La teoría polivagal nos ayuda a entender cómo funciona nuestro sistema nervioso autónomo, que regula muchas de nuestras respuestas emocionales y físicas. Este sistema, lejos de ser algo simple, tiene varias ramas que se activan dependiendo de cómo percibimos nuestro entorno: seguro o amenazante.
El corazón de esta teoría es el nervio vago, una estructura que conecta el cerebro con varios órganos, incluyendo el corazón, los pulmones y el sistema digestivo. Según Porges, el nervio vago tiene dos ramas principales, y junto con el sistema simpático, crea tres estados que determinan cómo reaccionamos:
1. Estado de conexión (ventrovagal): el modo seguro y social
- Este estado se activa cuando te sientes tranquilo y seguro.
- Está vinculado con emociones positivas, capacidad para socializar y sensación de bienestar.
- Físicamente, el ritmo cardíaco es estable, la respiración es regular y los músculos están relajados.
Imagina un día perfecto en el que estás rodeado de amigos, compartiendo risas. Ese es tu sistema ventrovagal trabajando al 100%.
2️. Estado de lucha o huida (simpático): el modo de protección activa
- Cuando percibes un peligro o una amenaza, el sistema simpático toma el control.
- Tu cuerpo se prepara para defenderse (luchar) o escapar (huir).
- Físicamente, el corazón late más rápido, los músculos se tensan y la respiración se acelera.
Este estado es útil en emergencias, pero si permanece activado mucho tiempo, puede generar ansiedad o estrés crónico.
3️. Estado de colapso o desconexión (dorsovagal): el modo de protección extrema
- Este estado se activa cuando el peligro es tan abrumador que no puedes enfrentarlo ni escapar.
- Tu cuerpo responde “apagándose”: te desconectas emocionalmente, te sientes entumecido o sin energía.
- Físicamente, la presión arterial baja, la respiración es superficial y puedes sentirte paralizado.
Es como si tu sistema nervioso dijera: “No puedo con esto, mejor me apago”.
¿Por qué importa la teoría polivagal?
La teoría polivagal es revolucionaria porque nos muestra que nuestras emociones y reacciones son respuestas automáticas de nuestro sistema nervioso. Estas respuestas no son “malas” ni “buenas”; simplemente intentan protegernos basándose en lo que nuestro cuerpo percibe.
Por ejemplo:
- Si creciste en un entorno inseguro, tu sistema nervioso puede estar “hiperalerta” incluso en situaciones seguras, haciendo que te sientas ansioso sin motivo aparente.
- O si has pasado por experiencias traumáticas, podrías caer fácilmente en un estado dorsal-vagal, sintiéndote desconectado o paralizado.
Cómo potenciar el estado de conexión (ventrovagal)
La buena noticia es que, aunque estas respuestas son automáticas, podemos entrenar a nuestro sistema nervioso para que aprenda a sentirse seguro y conectado. Aquí algunos consejos:
- Trabaja tu respiración:
Respirar profundamente y de forma consciente estimula la rama ventrovagal, ayudándote a sentir calma. Prueba inhalar contando hasta 4, exhalar contando hasta 6 y repetir.
- Conexión social:
Hablar con alguien de confianza, mirar a los ojos o incluso escuchar una voz tranquila puede activar tu sistema ventrovagal.
- Movimiento físico:
El ejercicio, incluso ligero como caminar, ayuda a descargar la energía acumulada en el sistema simpático.
- Practica el autocuidado:
Rodéate de entornos que te hagan sentir seguro. Pequeños cambios como música relajante, una manta suave o una luz cálida pueden marcar la diferencia.
- Asiste a terapia:
La psicoeducación, el autoconocimiento y terapias como el EMDR, son muy útiles para trabajar con el sistema nervioso.
El equilibrio es posible
La teoría polivagal nos recuerda que nuestras reacciones no son caprichosas: son la forma en que nuestro cuerpo busca protegernos. Al entender cómo funciona nuestro sistema nervioso, podemos aprender a regularlo y a vivir de forma más equilibrada.
Recuerda, tu cuerpo no está en tu contra; está haciendo lo mejor que puede con la información que tiene. Y tú puedes ayudarlo a sentirse seguro otra vez.